Moda

La marca suiza RUBIROSA produce zapatillas exclusivas para hombres con la mejor calidad italiana. Todos los artículos están hechos a mano con la máxima atención al detalle y ofrecen una comodidad sin igual. La empresa mantiene los estándares tradicionales de artesanía y cuenta con los talleres más experimentados de Italia. La magia va más allá de la estética y trasciende a la filosofía.

RUBIROSA, que lleva el nombre del legendario caballero latinoamericano Porfirio Rubirosa (1909-1965), es más que una marca. Al igual que el icono del estilo Rubirosa, esta dinámica marca representa una cierta visión de la vida: abrazar las cosas bellas, la moda, el estilo, el placer, la personalidad, la autenticidad y la creatividad. En definitiva, RUBIROSA es pura alegría de vivir, de la cabeza a los pies.

Los productos de alta calidad están dirigidos a hombres modernos y cosmopolitas de todas las edades que valoran la clase y la estética. Las zapatillas son parte del uniforme de los hombres que tienen ciertas aspiraciones para sí mismos y para quienes los rodean. Como un verdadero caballero, el cliente de RUBIROSA también aprecia la subestimación. Utiliza piezas seleccionadas para enfatizar su propia línea. Simple, pero eficiente.

RUBIROSA nace de un club de caballeros muy singular. Hace una década, un grupo de amigos se unieron por su amor mutuo por productos hermosos y de alta calidad. Decidieron producir un número limitado de productos sólo para ellos mismos, pero después de que las peticiones de sus creaciones llegaran de todas partes, ampliaron su disponibilidad con la marca RUBIROSA.

Las zapatillas RUBIROSA están diseñadas en Suiza y fabricadas en Italia. Como resultado, son exquisitamente hechas a mano. En lo que respecta a la calidad, RUBIROSA se niega a comprometerse. Los fabricantes son famosos. El cuero es del mejor origen. Los fundadores están orgullosos de estas dos cualidades, al igual que todos los hombres que usan la marca en el mundo. En tres palabras, RUBIROSA es moda eterna y de calidad.

No es casualidad que Porfirio Rubirosa, un hombre de la ciudad, haya servido de inspiración para James Bond, de Ian Fleming. Esto es apropiado. Después de todo, un Bond también vive la vida al máximo, al igual que el cliente de RUBIROSA.